¡nada, no tiene que ver absolutamente nada! Simplemente me desperté con muchísima hambre y recordé la cena tan copiosa que había tenido.
Inmediatamente después de recordar lo que comí, recordé la compañía que tuve y la conversación, las palabras claves que fueron pronunciadas... y mi dolor de cabeza se volvió más intenso, comencé a marearme y quise vomitar. Fue entonces cuando...
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