Son unas hojas blancas, como de este tamaño, con tinta negra y tienen una mancha de café, ¿no, nadie?
Así nos pasa a quienes escribimos, o bueno, por lo menos a mí. Hace escasos 20 minutos antes de escribir esto, estaba buscando un cuento que hace ya un rato escribí, es el cuento que me dio pauta a escribir un guión cinematográfico, la neta bien chido. Pero yo, seguro de mi mismo, me meto a esta compu, y veo en mi carpeta de guiones y cuentos que el cuento que busco no estaba. Chale!!!, respiré profundo, puse cara de esas que nos salen naturalmente cuando nos empezamos a preocupar, y dije "tranquilo mano, no te acuerdas cómo se llamaba. Abre todos y seguro lo encuentras". Pasaron títulos, aperturas y clausuras de archivos, y pues la neta ninguno me sonaba. Mi cara se empezó a poner más rígida, el calor comenzó a subir, mis manos iban cada vez más seguido a mi boca, como en la típica expresión de "pérame, no mames, ¿dónde está ese cuento?", de ahí la negación, tal cual proceso de alcoholico "no, no puede ser, no se pudo perder, está aquí".
Pero bueno, la verdad es que todo esfuerzo no se vio respetado por el éxito de encontrar ese cuento. Pero bueno, eso pasa cuando de pronto te llegan las ganas enfermas de escribir, escribes, satisfaces esa necesidad, y te olvidas. Pero, bueno, este es el típico caso del cuento fantasma, aquel que afirmas ante todo haberlo escrito, pero que no hay rastros de él.
bueno, pues si lo ven, se los encargo ¿no?, es como así, de este tamaño, hojas blancas con tinta negra y tiene una mancha de café.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario