Así es, de nuevo yo. mi querido yo. Sólo para decirte que las cosas van, el tiempo desplega sus alas poderosas para abrazar el cansancio de mi cuerpo.ç
Poco a poco vamos sintiendo el calor de una flama de esperanza donde todo interacciona con un pasado, un presente y un esperado futuro que por ley y vida he luchado en su campo de batalla. Cuando los pasos se van desintegrando en un olvido anunciado, la razón del entendimiento de esa lucha, se convierte en un fantasma que no podemos ver, pero que sí podemos sentir.....esa es la columna vertebral de nuestro existir.
La paradoja de la vida toca las puertas de unos adiestramientos mortales, donde el alma arde en su intento de vivir, de entender y más que nada comprender nuestra lucha, y como tal hay que saberla dirigir para no dejarla perder.
Quien conoce y vibra su lucha, nunca se pierde, al contrario, llega a los lugares de una magia cuasi perfecta, andrógina, porque no sabemos qué es, pero le damos la cara de quien la tiene y en un
vai- ven de esquirlas de tiempo, se fusiona la sangre con la energía vital de un rostro sin tiempo, de una armadura que cubre todo lo que menos espera, ese es el principio básico de la vida.
VIVERE MILITARE EST!!!! (Vivir es luchar) sí hasta cierto punto, pero ¿qué pasa en el momento en que la vida deja de ser un trofeo de conquista? se apaga, no existe más ese ducto vital. Pero eso mi querido yo, no es más que un sueño mal nacido, es el aborto de nuestros deseos que viajan a través de cloacas llenas de materia gris, ¿dije gris? ¡ja! que curioso, eso es precisamente lo que conocemos hoy como AUSENCIA DE VIDA.
Retomemos un poco una lágrima de ausencia o de olvido, ¿retomemos? ¿es necesario hacerlo?, seguro. Cuántas veces regresamos a buscar respuestas inconclusas de tiempos mayores y pasados, ¡exacto!, esas son las reacciones de una vida justificada, una vida en donde las respuestas son a veces las preguntas, eso es lo que quizá en un mundo paralelo, junto con el esfuerzo de otros seres es lo que buscamos para llenar un hueco que se llama vida. Pero es bueno recordar que si se llena, es mejor siempre.
Gracias por escucharme querido lector, hasta nuevos horizontes y nos vemos cuando de nuevo las palabras broten su sabiduría en algo que decir o escribir.
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